domingo, 12 de julio de 2020

CUADRO DE HONOR / LEONARDO HERRERA


LA CEREZA DEL PASTEL

Hacía años, desde la desaparición de Televisa Niños, que un pequeño actor –en este caso, de apenas seis años de edad– no figuraba como protagonista de una telenovela, aunque en este caso no se trató de una historia dirigida al público infantil. Más bien, una trama que giró en torno a Nico, un niño víctima de leucemia, como punto de partida, alrededor del cual se fueron tejiendo otras subtramas –incluida la clásica historia de amor, intrigas y villanías– dando por resultado una exitosa telenovela que se mantuvo con altos niveles de audiencia desde sus primeros capítulos.

Un melodrama sin grandes pretensiones que, a pesar de sus situaciones repetitivas y los consabidos clichés telenoveleros, finalmente se mantuvo en su pedestal, gracias a su ágil desarrollo, pero, sobre todo –repito– a la cereza del pastel: Nico. Aunque a veces, el pequeño pasaba a un segundo plano, en medio de tantos personajes y sucesos que, por momentos, parecían opacarlo, para, luego, brillar de nuevo y a sus anchas, como el personaje central.

Como adaptación de la telenovela chilena del mismo nombre, Te Doy la Vida nos deja un agradable sabor de boca al revivir el melodrama clásico que, según algunos, ya estaba muerto. Y desde mi punto de vista muy personal, más allá de los dramas que representaron otros personajes, la gran novedad y revelación resultó Nico, a cargo de Leonardo Herrera en su primera incursión como actor de telenovelas. A pesar de su casi nula experiencia (apenas en algunos comerciales), en muy pocas ocasiones, como sucedía en el cine de antaño, en el caso de los niños prodigio, Leo logró con extrema facilidad, algo muy importante: ganarse el corazón del televidente. Talento nato, claro. Pero también, carisma, chispa y lo más importante: naturalidad, sin la sobreactuación que caracteriza a otros pequeños actores. Y menos en sus inicios, en su primer trabajo actoral, al frente de un gran elenco, conformado por actores nuevos y otros ya consagrados, cada uno con su propia función en el desarrollo de la trama, pero siempre, Nico como el centro de atracción y principal elemento, sin menospreciar, por supuesto a los demás. Tampoco al equipo de producción, encabezado por la señora Lucero Suárez, al frente de esta nueva experiencia que bien podría ser considerada la culminación de muchos años de esfuerzo y tenacidad.

Bienvenido, Leonardo Herrera, al mundo de la fama que, esperemos, no sea un paso fugaz o mediático, ante el que bien puede ser el inicio de una exitosa y prometedora carrera. Si a tan corta edad y con sólo una telenovela, logró dar el gran salto con esa chispa y talento naturales que lo caracterizan, estamos, quizás, ante el nacimiento de una nueva estrella con un gran futuro por delante. ¡Bravo!